Ir al contenido principal

CEMENTERIO DE ROPA

En este blog hablamos de algo que puede incomodarnos, pero es necesario para despertar. Podría deciros que estas imágenes son del cementerio de ropa existente en el desierto de Atacama, en Chile, o en Ghana, unas imágenes lejanas que se podrían ver en un documental, pero la realidad es que es Alicante, al lado de casa.

Con estas imágenes queremos transmitir que la situación no es algo ajeno a nosotras, que no es cosa solo de otros países y que el problema es parte de todxs.

Montañas de ropa, toneladas de tejidos abandonados, probablemente prendas casi nuevas que se compraron por impulso y se han convertido en cadáveres textiles acumulados, como si la tierra pudiera digerirlos todos.

Y es que vivimos en una rueda frenética en la que se fabrica, se consume y se desecha al mismo ritmo. La industria de la moda, la fast fashion, nos ha hecho creer y normalizar estrenar prenda cada semana, como si la ropa no tuviera valor y que, si pasa de moda o ya no te la pones, la tiras y desaparece. Nada más lejos de la realidad.

Su destino será un vertedero ilegal, un paisaje de la naturaleza o la incineración. Esta desconexión con nosotras mismas, con el origen de lo que compramos, esta ansiedad por consumir, por no hacernos preguntas antes de comprar, tiene consecuencias terribles para el planeta.

Compramos para llenar vacíos, por impulsos, porque es barato, aunque sepamos que no es de calidad, sin deseo ni intención, y la respuesta está en estas imágenes.

Puede parecer contradictorio crear una marca de ropa y publicar este blog, pero es precisamente por esto por lo que creemos que es necesario que nazcan marcas como alternativa a la fast fashion, con otros ritmos y otras formas de producir, marcas con propósito y prendas de calidad, más duraderas y con significado.

No se trata de ser perfectas; nosotras siempre hablamos de sostenibilidad imperfecta. Se trata de formar parte del cambio desde dentro de nuestras posibilidades, se trata de ser un poquito más conscientes. Porque cada pequeña decisión cuenta: una sola acción no cambia el mundo, pero sí la forma en la que lo habitamos. Mirar estas imágenes duele, pero ignorarlas duele mucho más.